Impermanencias - entrega final


 


Para mí trabajo elegí el edificio de la esquina de mi casa debido a razones de disponibilidad. En el trascurso de este tiempo pude evidenciar no tanto el paso del tiempo sino más acciones de la gente en el entorno. Me di cuenta que hay tres autos que se disputan la esquina cada noche, una y otra vez. Es hasta gracioso y hasta en cierto punto interesante pensar en dónde se encontrarán en este momento. 
Por otro lado, pude notar la gran cantidad de gente que pasa en bicicleta. Siendo una zona de barrio me sorprendió que hubiera tantas.
Aunque siento que no note un desgaste en el edificio, cosa que si hubiera querido, cada vez que iba a fotografiar empezaba a notar nuevas cosas. Pequeños detalles de la pintura, la disposición de los elementos en los balcones, la basura del piso, entre otras cosas, de las cuales cada día me llevaba una nueva reflexión.
A pesar de quedar medio como una acosadora sacándole fotos todos los días al mismo edificio, me llevo algo hermoso que son las nuevas relaciones vecinales formadas a partir de la curiosidad de mi quehacer fotografico, así como también la amistad de unos dos nuevos gatitos de la cuadra que pasamos de que me tengan miedo a irme a buscar cada vez que me ven y maullar en mi puerta pidiendo más mimos. (Los quise adoptar pero no quieren entrar a casa :( ) Y por último lo que me llevo es poder ver a mi barrio de otra manera. Hacia mucho que no tenía el tiempo para mirar y contemplar mi barrio y ver aunque sea un fragmento del mismo, y en esas pequeñas historias que se forman alli termino viéndome a mi misma reflejada en ellas no solo como una contraparte observadora, sino como recuerdo de que alguna vez yo estuve allí.

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